Reestreno de la exitosa obra teatral “Bajarse al moro”

El teatro Calderón de Madrid acogió anoche el reestreno de la exitosa obra del autor vallisoletano José Luis Alonso de Santos. Siempre es un placer asistir a la representación de alguna obra firmada por el castellano-leonés, y el deleite es aún mayor si se representa una obra como Bajarse al moro, la cual catapultó la carrera literaria del autor. Sin embargo, a esta obra no le han faltado las críticas.

El teatro Calderón vendió todas las entradas para la noche de estreno, pero no terminó la función con todas las butacas completas, ¿mala representación, mala obra?

La obra fue estrenada en el Teatro Principal en 1985 y fue un rotundo éxito.  El último reestreno fue en 2008, también en el Teatro Principal, y pese a la buena crítica, su éxito fue eclipsado por los novedosos musicales estrenados ese año en la madrileña Gran Vía. Pese a ello, la representación dirigida por el propio autor dejó el listón muy alto y había gran expectación en torno a este reestreno.

La actuación comenzó a las diez en punto.  Cuando el primer acto comenzó, nuestros ojos disfrutaron de un maravilloso elenco, que a mi juicio mejoró la actuación que se llevó a cabo en 2008, con grandísimos actores como Cristina Urgel (en el papel de Elena), Charo Reina (interpretando a Chusa) y el gran Alfonso Lara como Alberto.

Si la interpretación de la obra fue deleitante, ¿qué es lo que falló para que varios espectadores abandonaran el teatro? Sin lugar a duda, el texto.

La atrevida obra del icónico de Santos narra las peripecias de Chusa y Elena, quienes tienen la idea de viajar a Marruecos para traficar con droga.  El problema es que la joven Elena no ha perdido la virginidad aún y necesita perderla para poder introducir la droga en su vagina.  No seguiré revelando cómo continúa esta entretenida obra, pero con este comentario salta a la vista el motivo por el que varios espectadores abandonaron el teatro indignados antes incluso del primer acto.

“Indignante que obras tan desagradables como esta inunden las carteleras de nuestros teatros”, “No es normal que algo que pueda dañar la sensibilidad de jóvenes sea representado sin el menor aviso de lo que se dice en esta repugnante obra”, “debería haberse avisado del contenido, muchos de nuestros jóvenes han quedado profundamente impactados por lo que escucharon y no nos quedó más remedio que abandonar el teatro”, aseguraron algunos indignados asistentes.

Parecen parte de la propia comedia estos comentarios. ¿Dónde se ha visto que se critique todo un clásico por emplear palabras como droga, sexo o vagina? ¿Qué es lo siguiente? Debemos vetar la entrada al Prado a los menores de edad para que no se traumaticen con la Maja desnuda; nada de viajar al Florencia no vaya a ser que vean al David; a los guías arqueológicos de Atapuerca hay que vetarlos por dar descripciones detalladas del canibalismo, ya que han llenado de pesadillas a los niños. Por loco que parezca, ya ha habido alguna sugerencia de este estilo, no tan directas como he comentado, pero ya ha habido propuestas para poner cuadros y esculturas sensibles en una sección del museo para evitar que los jóvenes queden impactados.

Surrealista es lo único que se me ocurre para describir estos comentarios, que se trate de censurar algo de la cultura a una parte del público, en una sociedad en la que 50 Sombras de Grey arrasa en las librerías y los jóvenes tienen a un clic cualquier cosa.

Comentarios surrealistas aparte, Bajarse al moro ha cumplido cualquier expectativa, es completamente recomendable ir a ver todo un clásico como este y más aún si el autor es uno de los grandes como es de Santos, el elenco que encarna a los personajes es como mínimo de notable alto. El reestreno de Bajarse al moro es una maravillosa oportunidad de pasar una noche de deleite ante este magnífico espectáculo.

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