Óscar CALZADA CALZADA: “El robo del Santo”

Cuentan en mi pueblo que un día, hace muchos años, unos ladrones fueron por la noche a robar a San Guillermo, que está en lo alto de un monte.

Cuando lo cogieron lo metieron en un saco y se marcharon muy contentos con el botín. Como estaba muy oscuro no se veía, y estuvieron toda la noche andando alrededor del monte en el mismo sitio.

Cuando amaneció y vieron que estaban todavía en el mismo monte se dieron un gran susto.

Un vecino que iba a la bodega les vio y les echó el alto. Ellos se asustaron y echaron a correr tirando al santo ya que pesaba mucho.

 

 

 

Raúl VIADAS RUPÉREZ: ‘’Bachillerato’’

Por fin terminé la ESO. Dicen que ahora, en bachillerato, no me cansaré de vivir experiencias, que ya somos, por lo general, maduros y vemos todo con otros ojos. Puede que sea la mejor etapa de mi vida. Después de todo, ¿Qué puede salir mal? Tendré que pasar alrededor de unas 100 noches en vela, más de un fin de semana sin salir de casa, algún que otro mareo pre-examen, y otros cuantos post-examen. Luego llegará la querida selectividad, tan famosa por las largas jornadas de morder uñas, y el insomnio. Ya todo está hecho, solo toca esperar la nota, (….) todo está hecho, si te llega la nota para la carrera claro, si no, a volver a replantearte tu futuro. Bueno, nada que un buen estudiante no pueda superar.

-Señorita, solicitudes para un grado medio, ¿le quedan?

‘’Quien algo quiere, algo le cuesta’’

 

 

Jorge PÉREZ PÉREZ: “El cerdo y el jabalí”

Una tarde de agobiante calor, coincidieron ante la fuente un cerdo y un jabalí. Los dos tenían mucha sed y ninguno quería que el rival se le anticipase. Comenzaron a disputar cada vez con mayor violencia. No tardaron en aparecer las primeras amenazas. Por último se dispusieron a embestir el uno contra el otro.

En esto observaron que se reunían junto a ellos una bandada de buitres. Esperaban que alguno fuese derrotado para comer su cadáver.

El cerdo y el jabalí lo pensaron mejor y decidieron llegar a un acuerdo. Echarían a suertes, y el que ganase, bebería primero. De esta forma los buitres se quedaron sin banquete.

De esta forma ambos aprendieron que la violencia no soluciona nada.

 

Javier UZQUIZA LÓPEZ: “Un sueño cumplido”

El frondoso bosque de Sivereüg era el lugar perfecto para que Otto, el hijo pequeño del herrero, diera rienda suelta a sus inquietudes. Entre sus árboles, y con la inestimable ayuda de su hermana Matilda, los juegos malabares eran su ocupación hasta que anochecía.

El primer sábado de mes la familia de Otto tenía una cita obligada en el mercado de Badenf; hasta allí se trasladaban todos los caballeros de la región, y la visita al herrero era obligada, mientras Otto les amenizaba la espera con sus habilidades.

Pero aquel sábado de septiembre el herrero recibió una visita inesperada. El mismísimo rey requirió sus servicios para herrar su mejor caballo, y no daba crédito al ver las habilidades del joven Otto.

Fue tan agradable el rato que pasó el monarca, que propuso a la familia de Otto trasladarse a la corte. El entretenimiento y los herrajes perfectos estaban garantizados.

 

Sergio ALONSO MARTÍNEZ: “18 de noviembre de 2002”

Yo salía de la oficina muy feliz, hoy me habían dado por fin el ascenso. Iba caminando a casa cuando mi teléfono empezó a sonar. Cogí el teléfono y una voz me dijo casi tartamudeando: “Señor Jiménez, lo siento, su hija ha fallecido”. Mi corazón se rompió en dos y no pude hacer otra cosa que ir llorando al hospital. Allí la encontré pálida; su cuerpo yacía inerte con la mirada clavada en el techo, tenía una herida de bala en el abdomen. El forense entró y me explicó que había sido víctima de un tiroteo entre bandas colombianas. Ella tenía 13 años y se llamaba Cristina.

18 de noviembre de 2003

Mi hija no para de llorar y gritar en medio de la noche, ya son cinco veces esta semana. A veces voy a visitar su tumba, pero eso no sirve de nada.

ROCKY XASER

“¿A dónde vamos a llegar?”

Carmen tiene 8 años, vive en un piso pequeño. Se levanta y desayuna agua con cacao porque no tiene leche. Se viste y se va al cole. Vuelve y come un bocadillo o una ensalada mientras que sus padres comen poco. Carmen no suele ni merendar ni cenar, al igual que sus padres. Cuando tienen un poco dinero, pagan la luz y el agua para no quedarse sin ello. Ya les ha llegado una notificación de embargo del piso y van a intentar quedarse.

Este es un claro ejemplo de lo que viven muchas familias hoy en día. La historia de Carmen es verdad y como ella, miles. Esta crisis está afectando a familias, negocios…

Pasar por la calle y ver a vagabundos pidiendo, salir y ver todos los establecimientos cerrados por culpa de la crisis. Es duro...

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