Marina GONZÁLEZ RIVERA: “Día de Navidad”

A todos les gustaba ese día, a ella no. Siempre la misma tortura, la misma casa, las mismas personas. La familia se reunía en la casa de la abuela, decorada con 1001 muñequitos de navidad, con sus pequeños ojitos clavándose en ella. Lo detestaba, siempre los mismos regalos, las mismas canciones, la misma comida. Empezaba a odiarlo. Sus padres no la entendían y es que ellos no tenían que aguantar a la abuela enseñándole toda su colección de muñequitos, mandándole probar sus asquerosas galletitas, siempre lo mismo. Dicen que la navidad es especial, ella la ve siempre igual. Sonríe, qué remedio le queda, pero está esperando el poder llegar al fin a casa, y es que siempre ocurre lo mismo, pero ya está acostumbrada. No todo el mundo disfruta con lo mismo y no todo el mundo soporta el día de navidad.

María MARTÍNEZ

“22 de diciembre”

Veintidós de diciembre, y allí estaban Manuel y Marta en su sofá, frente al televisor, cuando de repente, al escuchar aquel número, los dos a la vez, giraron sus cabezas mirándose incrédulos el uno al otro. Después de nueve segundos, Marta reaccionó y tartamudeó:

 - Cásate conmigo.

 - Pero Marta, si ya estamos casados…

 - Pero ésta vez como tú y yo soñamos, con invitados y flores.

Alejandro QUECEDO DEL VAL

“La compañía, el mejor regalo”

Cuando el niño se fue a acostar recordó la frase que le dijo un anciano ese mismo día: “El mejor regalo que te pueden dar es pasar un buen rato en familia sin necesidad de que haya regalos”. A la mañana siguiente el niño se despertó y los regalos no estaban allí pero el timbre había sonado. Ninguno de los años siguientes había regalo pero seguía sonando todos los años el timbre.

Cuando el niño se hizo mayor comprendió que todas las navidades había tenido el mejor regalo, la compañía, y recordando lo que le dijo el anciano hace 70 años, repitió la frase al siguiente niño que vio pasar, pero este no la comprendió.

Alba ACCEBES RODRÍGUEZ

“Escándalo navideño”

Pedro, el padre de Miguel, odiaba la navidad, pero a su familia le encantaba.

Un día dejaron las luces del árbol encendidas. Pedro se quedó en casa mientras que su familia se iba a celebrar las navidades, él se echó una siesta y empezó a oler a chamusquina, pero él lo ignoró. Después de un largo rato, solo se oían las sirenas del camión de bomberos, ya que las luces del árbol de navidad habían prendido fuego a la casa. Pedro estaba bien, pero de la casa no se podía decir lo mismo. Seguro que seguirá pensando lo mismo sobre la navidad durante muchos años.

Ángela GÓMEZ

“Navidades complicadas”

Sergio era el más pequeño de los miembros de una familia pobre. Tenía once años y como a todos los niños le encantaba la Navidad. Pero su familia y él se tenían que conformar con lo mínimo. Él no recibía regalos, porque no podían permitírselo. Sergio era un niño muy listo, sabía leer y escribir pese a que no había ido a la escuela, pero su padre le había enseñado. Toda la familia se reunía en las cenas navideñas. En la cena de Navidad Sergio pidió un deseo, que sus padres encontraran un trabajo para poder salir de  la miseria. Llegaron los Reyes y sus padres como todos los días fueron a buscar trabajo. Su padre no tuvo mucha suerte, pero en cambio su madre encontró trabajo. Fue corriendo a celebrarlo con su familia, y así es como consiguieron salir de la pobreza.

Cristiano  Ronaldo.

Noelia MENDO MÍNGUEZ

“Navidad en el Instituto”

Se respira un ambiente especial en esta época: los niños ilusionados esperando sus regalos, las calles decoradas con luces y adornos, y el árbol preparado para recibir a Papá Noel.

En el instituto, una luz dorada iluminaba el hall, los adornos decoraban el nuevo árbol de navidad, las paredes estaban inundadas de guirnaldas, cintas, y muchísimos adornos de colores.

No sabíamos quién lo había decorado así… ¿es posible? ¡No, no creo! ¿O sí? ¡Era la magia de la Navidad! Al menos eso decían los profesores (sabíamos que habían sido ellos, y les dimos las gracias porque ese día fue más especial gracias a ellos)

Y todo acabó con el concierto de Navidad, en el que todos cantamos, reímos y nos divertimos un montón. Los profesores también cantaron. Prepararon una canción que se llamaba: ¡Necesito vacaciones!

Y pensé: ¿y quién no?

¡Felices vacaciones y feliz navidad!

Unai da SILAVA

“Con tan solo cuatro años”

Era veinticuatro de diciembre, tenía frío, la calefacción no podíamos encenderla según decía papá.

Me desperté y fui a donde estaba colocado el pequeño árbol que mamá había puesto. Papá y mamá estaban discutiendo, como siempre, pero cuando llegué pararon y me recibieron con una sonrisa. Vi el árbol y debajo un pequeño regalo, a Papa Noel le pedí una muñeca que vi en la tienda de abajo pero mamá me dijo que era muy cara y no sabía si Papa Noel la podría comprar. Cuando abrí el regalo, me encontré con una muñeca de trapo. Me desilusioné un poco, pero al menos Papa Noel me había traído un regalo… eso significaba que había sido buena este año. El resto del día me lo pasé jugando con la muñeca.

Mientras jugaba vi que mamá me miraba y lloraba, pero nunca me decía por qué lloraba cuando papá no estaba.

María DÍEZ CALZADA

“¿Es Papá Noel de verdad quien dice ser?”

¿Quién no conoce a ese hombre que va siempre de rojo, que lleva un pompón en la punta del gorro del que sale una gran melena blanca que se junta con su gigante barba y que no utiliza un mercedes para desplazarse ya que utiliza un gran trineo dirigido por su gran amigo Rudolf conocido por su nariz roja? Creo que todo el mundo lo conoce, pero la cosa es si es la persona que de verdad dice ser.

Hace unos días un hombre vestido de rojo se dedicó a cambiar todos los regalos de los niños del 24 de diciembre por terroríficos regalos como animales muertos o muñecas decapitadas. Según algunos testigos corresponde con la descripción de Papa Noel así que al parecer ese hombrecito que se ha ganado el corazón de todos los niños no es quien dice ser.

Stabilo Neon

Saúl HERRERA CARRANZA

“Feliz Navidad”

- ¿Y por qué?

-Quizá pensó que te gustaría tanto como el otro.

-Pero este coche no puede ir por el agua, y el otro sí. Además, este es muy feo.

-Es un coche teledirigido, igual que el otro, ¿no es lo que querías?

-Sí… pero este no está en ningún anuncio.

-Papá Noel es muy listo. Seguro que te diviertes igual con este juguete aunque no salga en la tele.

-Por lo menos espero que acierte con lo otro que le pedí.

-¿El qué?

-Lo de tu trabajo, papá. Le pedí que encontrases uno por fin.

Y el padre abrazó a su hijo, no solo por su bonito gesto, sino también para que no viese las lágrimas que provocó la inocencia de un niño. No podía verle, llorar suele ser algo triste y, se supone, FELIZ Navidad.

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